©Librería y Ediciones Murguía S.A.

Antigua Casa Murguía

Manuel Murguía y Romero (1807-1860), impresor y editor, en 1846 fundó la Librería de Murguía. En ese entonces adquirió un terreno que le costó $35.00, el que fuese el número 6 de las calles del Portal del Águila de Oro, llamada así por la famosa dulcería El Águila del Oro, ubicada en el n° 2. En 1896 cuando el portal fue demolido, el arquitecto e ingeniero Manuel Francisco Álvarez y el arquitecto Manuel Couto construyeron el actual edificio.

184 Aniversario del Calendario Galván

En 2010 se cumplen 184 años de la aparición del Calendario de Galván, por lo que nos parece Interesante publicar algunos datos históricos respecto a éste y a sus editores: Librería y Ediciones Murguía, S. A.

El Calendario de Galván ha sido publicado sin Interrupción desde el año de 1826 hasta nuestros días. En un principio se llamó Calendario Manual, publicándose en dos ediciones. Posteriormente, para distinguirlo de otro Calendario  Manual publicado por Ontiveros, se llamó Calendario Mariano Galván Rivera.

Don Mariano Galván Rivera

Hay con frecuencia en todos los pueblos y en todos los tiempos hombres afortunados, de personalidad más que discutible, quienes por circunstancias accidentales se ven siempre colmados de honores y consideraciones, y aún después de su muerte se procura perpetuarlos, elevándoles monumentos para que su memoria no se pierda entre las generaciones futuras. Otros, por el contrario, verdaderamente beneméritos, parece que nacen predestinados al sacrificio, y no obstante sus merecimientos, pasan su vida en medio de las luchas y del más injusto olvido, y al terminar ésta, acaba su memoria como acaba también el cuerpo en las profundidades del sepulcro. En este segundo grupo se halla el hombre distinguido que es objeto de nuestro estudio y a quien podemos considerar, no sin fundamentos, como al más culto, laborioso y progresista de los editores mexicanos.

Club Centenario

La mayor parte de las empresas cierra a los dos o tres años. No es una tragedia. Puede verse como una investigación práctica, menos costosa que encargar estudios de viabilidad. Ningún estudio teórico es mejor que la prueba práctica, cuando se trata de microempresas, como son casi todas. ¿Quieres saber si tiene mercado lo que se te ocurrió? Haz unas muestras y trata de venderlas. Encargar un estudio de mercado te costaría varias veces más que el experimento.

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